Papá mono y monita pequeña. No quiero que jamás se rompa ese vínculo. Una unión de confianza y de respeto. Los dos nos equivocamos y nos pedimos disculpas. Pero yo soy el adulto. 39 años de supuesta experiencia que a veces no son suficientes. Siempre se puede mejorar todo. Y en eso estamos. Pero ellos me ayudan y me guían.

Tal vez la clave sea no mirar atrás. Disfrutar siempre del momento y tener planificado lo esencial. Lo demás, lo mas insignificante, lo mágico de la vida, se puede improvisar. Y cuando se hace asi, sin pensar, se disfruta más.

Como siempre, gracias a los dos por ser tan especiales y engrandecer nuestro día a día.

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