Hace 7 meses y un par de semanas que volvimos a experimentar la sensación de ver nacer un bebé regordete. 7 meses en los que la experiencia previa ayuda, pero igualmente y esto no te lo quita nadie, hay noches y noches.

Nuestra princesa ya es muy mayor. Duerme del tirón. No hay pañal. Cada vez hablamos más y mejor. Ufff. Que rápido pasa el tiempo, ¿No?

Y nuestro príncipe va a su ritmo pero dejándonos bastante margen para el descanso. Es un sol. La sonrisa en persona. Simpático como el sólo. Alegre y vivaz.

Es verdad eso que todo el mundo te dice de “dos no es el doble de trabajo”. Es verdad. Pero también es cierto que tampoco es el doble de felicidad. Es muchísimo más. Tu prisma del mundo vuelve a cambiar/mejorar. 

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